PSICOLOGÍA–El apego afectivo y la salud psicológica

apego2El apego afectivo es una de las razones por la cual las personas soportan relaciones disfuncionales o entran en un vacío cuando pierden a su pareja. Aún personas que están con parejas que las maltratan, prefieren mantenerse unidas antes de perder aquello que representa algo de seguridad o placer. Su temor es tan fuerte que su relación en vez de estar alimentada por amor, se mantiene por temor.

El psicólogo Walter Riso diferencia el apego del amor romántico: “Bajo el disfraz del amor romántico, la persona apegada comienza a sufrir una despersonalización lenta e implacable hasta convertirse en un anexo de la persona “amada”, un simple apéndice”. El apego afectivo es una dependencia psicológica de la pareja. Las personas emocionalmente inmaduras tienden a caer en este tipo de relación, donde la necesidad de tener una pareja y de retenerla es motivada por el temor y el temor a su vez esconde su percepción de incapacidad individual. Este tipo de relación, impide el crecimiento y el sano desarrollo del individuo, no está impulsada por el amor que conlleva a crecer, a que cada miembro de la pareja se levante y este sea un individuo capaz. El que ama, no teme perder. El deseo que su pareja crezca, aunque esto pueda significar perderla, es lo que impulsa el amor. El amor está en el polo opuesto al temor. El temor surge de una necesidad y en el caso del apego a la pareja, la persona con temor suple la necesidad a través de su pareja porque no es capaz de suplir su propia necesidad. El apego desgasta enérgicamente. Desgasta al apegado porque gran parte de su energía es consumida por el temor, la búsqueda de retener a su pareja y desgasta al objeto del apego que siente que es drenado de energía por la necesidad emocional de su pareja. El hecho de desear a tu pareja, no es apego. Amar, es desear, querer estar con la persona amada, disfrutar de su presencia, extrañarla, aprovechar el tiempo juntos y el aprendizaje que ocurre en la relación. Sólo se considera un apego cuando el bienestar recibido se vuelve indispensable, cuando se siente temor de perder lo que esa persona proporciona y cuando impide la posibilidad de funcionar independientemente. En una relación sana debe existir el desapego. El desapego es independencia, no posesividad, ni adicción. La persona que mantiene su salud psicológica en una relación, es capaz de controlar su temor al abandono, no acepta destruir su propia identidad y menos en nombre del amor.

La persona desapegada no cae en corrupción emocional como la persona apegada, no es egoísta, ni deshonesta, ya que no busca a su pareja para suplir sus necesidades ni trata de mantener su relación a toda costa. Entender el apego afectivo y como éste impide el sano crecimiento del individuo y de la pareja, es clave para evitar caer en el. Optar por la independencia, por una vida bien equilibrada, hará posible escoger bien a la pareja, no por la necesidad, sino por amor; y si ya se tiene una relación de apego, buscar la independencia emocional para añadir salud psicológica a la relación.

J.C.W.

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